Agradecimiento a BELÉN E. NAVAS

Este libro, como la vida misma, se lo debo a Belén E. Navas, de quien fui privilegiado alumno para aprender la sencillez de la grandeza humana que tan excelentemente predica en las actitudes de las que soy eterno deudor.

Gracias a su alma, mi cuerpo sigue existiendo al dictado de  una mente que resurge con nuevos bríos, por el ejemplo de la capacidad en lo excelente que Belén fácilmente desempeña con sobresaliente personalidad y humilde carisma.

Siempre seré un aprendiz de la dignidad humana, ante el mayúsculo tamaño de su sabiduría práctica y nobleza infinita de las que dejó impregnada, por siempre, a mi espíritu.

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