CRÍTICA LITERARIA DE “CARTAS AFRICANAS. LA SOCIEDAD MARIPOSA”. AUTOR: SAVIO RAMOGAR.

LápizCero Ediciones

De ser llamada España por el exótico nombre de Obamba  y a sus habitantes “obambeños” en un libro de temáticas socio política y económica, podríamos colegir que esta obra está muy lejana a la realidad de un país analizado por un africano, aun siendo conocedor éste de los usos y costumbres de una nación que hasta los propios ciudadanos consideramos irreconocible. Cuesta creer que se retrate la sociedad española con semejante tino, justo en el momento en que se ha perdido una identidad de manera explícitamente correosa; diluida por corruptelas evidentes, advertidas pero impunemente sentenciadas.

En “Cartas africanas. La sociedad mariposa”, una corriente de indignación no disimulada nos llama al orden permanentemente, siendo sorprendente que se haga  a miles de kilómetros de distancia, anulados los perjudicados por un kilómetro cero del que todavía no se ha dado un solo paso para desentrañar el inmovilismo de siete años destructivos. Cartas africanas revela, fehacientemente, las razones de esta paralización que permite que nuestros derechos y libertades sean violados durablemente.

Es así que durante la lectura subyace una crítica redundante sobre acontecimientos que en siete años nos han convertido en extraños de nosotros mismos como españoles. Este libro da voz de indignación en la persona de un africano que se duele de la falta de reacción de una sociedad abocada a la desintegración de sus valores, por no resistirse a una malignidad generalizada que procede de un gobierno corrompido. Se hace extraña semejante indignación,  cuando los damnificados son incapaces de reaccionar siquiera con mínimo orgullo o instinto de supervivencia.

Sin embargo, nada podía convertirlo en más familiar, cercano a la realidad a veces incognoscible de este tráfago identitario de España, e inherente a la realidad oculta de de la actualidad imbuida de incertidumbres, que el sentido común, la razón, y la coherencia que se desparraman  con extensiva consistencia contra los recovecos estamentales que como españoles a todos, en el oscurantismo inferencial y demostrado, nos afectan.

Efecto producente es ver a España convertida en blanco de la autocrítica por aquellos que no recelan de sus valores endógenos por mucho que se pretendan extirpar.

Las páginas se componen de un extenso capítulo epistolar mantenido por Savio Ramogar con un amigo de juventud de Guinea llamado Lamboni. La paridad de criterios es absolutamente convincente aún desconociendo las respuestas a las misivas que el autor omite en el libro. No es necesaria una comunicación a dos bandas observando la unificación de las argumentaciones que conllevan la Sociedad Mariposa– en el sentido de volátil, inconsistente y blanda- y la Sociedad Avestruz, ya advertida por el mismo Savio en anterior obra, donde se denunciaba la idiosincrasia simplista de una nación presa de sus propias cobardías ante la generación de las canalladas.

Savio se convierte en muñidor de Lamboni, ambos dotados de una destreza intelectual cuya relevancia trasciende en una semblanza exacta de la problemática española. De la complicidad de las honestidades bien podría deducirse un alter ego  pleno de lucidez que Lombani representa a miles de kilómetros de una distancia donde el espacio no parece ocupar otro lugar que el pensamiento compartido entre los dos amigos… honestos, versátiles, dignos y autorizados para acertar las claves de un país víctima  de estulticia generalizada con no pocos males provocados en busca de una desestabilización que se denuncia con todo detalle en las treinta y tres misivas.

Savio ramogar es un intelectual comprometido con su tiempo. Con todo lo que conlleva un libro escrito por una persona versada en no pocos temas de contenido universalista- siendo un conocedor de los usos y costumbres de dispares lugares del mundo- esta obra es una joya de consulta diaria, para rememorar todas esas cuestiones que la indolencia de estos últimos años ha relegado al olvido sistemático… toda una insensatez en el hecho no asumido de la desintegración de muchos valores constitucionales, así como de libertades y derechos inherentes a treinta años de real democracia, que nos afectan visceralmente.

Siendo esas cuestiones una vital clave de remembranza para dirimir problemas del presente y del futuro, deberíamos ser conscientes de los peligros que conlleva ignorar las señales que este libro apuntala como premisas de riesgo ante las que hay que reaccionar.

“Cartas africanas” es una lectura magnífica muy a propósito para estos tiempos que culminan siete años de oscurantismo y una intencionalidad evidente de disolución institucional y desarraigo democrático. Una llamada de atención en una lectura harto interesante con esa perspectiva de la situación de España desde un prisma original y sabiamente efectivo.

Estas letras son indispensables para cuantos deseen despertar- e incluso sean conscientes de las circunstancias; motivador es que haya un cicerone en este desierto de reacciones- , aún se sientan desnortados en este mal sueño que se inició con una matanza que, prudente será recordarlo, todavía carece de autores intelectuales… a pesar de que las obras sean más acusatorias en quienes orquestan que menos  inocente la ignorancia de quienes no desean ver ya demasiadas evidencias.

Ignacio Fernández Candela

Escritor-Pintor artístico

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